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¿Cómo decorar un dormitorio de matrimonio?

10 reglas efectivas, fáciles de poner en marcha

Tenga el tamaño que tenga y se trate de una ‘suite’ con baño o algo más modesto, la habitación principal es, además de un lugar de descanso, el espacio donde aparcar el estrés del trabajo y los niños, retomar conversaciones o cosas pendientes con tu pareja o servir, simplemente, como refugio, donde leer un libro, hacer ejercicio o tener tu momento zen. Para que todo esto ocurra, es preciso que se cree la atmósfera ideal con una distribución, un diseño y un mobiliario que promueva la relación, sin olvidar el espacio personal. ¿Cómo lograrlo? Con estas 10 ideas de decoración para dormitorios de matrimonio.

  • Define la estancia

El dormitorio se divide en tres funciones esenciales: sueño, almacenamiento y, en algunas ocasiones, higiene. Por eso, antes de nada, distribuye para determinar el tamaño de los muebles, el tipo de mobiliario requerido y el espacio sobrante una vez que se colocan los elementos esenciales. Estamos en una estancia en la que es necesario contar con uno o varios armarios y, si es posible, con un tocador o un rincón de maquillaje si el cuarto de baño familiar no lo permite. En cualquier caso, el tráfico debe ser fluido y lógico entre las zonas.

  • Libera espacio alrededor de la cama

A pesar de que la cama es la reina del dormitorio de matrimonio, es importante tener espacio para moverse: mejor tener una habitación pequeña con buena circulación que una grande mal organizada. Colócala en el centro de la pared principal, para que cada uno pueda acceder a ella, sin molestar al otro, especialmente cuando vuestros horarios no coinciden. También es importante que tengas en cuenta todos los gestos que se repiten diariamente (el camino hacia el armario o la entrada de luz, por ejemplo), que obstaculizan el camino, ‘liberes’ el suelo y evites el desorden innecesario.

  • Ilumina adecuadamente

Como en el resto de la casa, la iluminación artificial en el dormitorio de matrimonio debe seguir el ritmo de los habitantes. Por la noche, debe ser suave, acogedora, cálida, incluso romántica (tipo ‘chimenea’); mientras que, por la mañana, es conveniente elegir una iluminación que, imite a la natural, nos despierte sin sobresaltos y nos ayude a vestirnos sin tropezar. Generalmente, se establece una luminaria de techo brillante y una serie de lámparas auxiliares, diseminadas por toda la habitación.

Consejo: pon bombillas conectadas o luces regulables, que permiten modular fácilmente el color y la intensidad y recuerda colocar lámparas o interruptores a cada lado de la cama, para que no tengas que levantarte.
Lee: Cómo iluminar el dormitorio para dormir, desconectar e, incluso, trabajar mejor

  • Recupera su esencia

La función principal de un dormitorio es dormir. Por lo tanto, evita, en la medida de lo posible, agregar funciones adicionales, como un área de oficina, planchado o, lo que es peor, de juegos para niños. Si debes incorporar una zona para trabajar en casa, delimita las funciones aislando el escritorio con una pantalla, una partición móvil, un efecto de pintura… Pero pase lo que pase, no sacrifiques el espacio para dormir dedicándoselo al despacho.

  • ‘Purifica’ el ambiente

En el dormitorio principal, la palabra clave es serenidad. Por este motivo, debes evitar recargar la estancia con mobiliario y adornos, diseñando una estancia minimalista (o casi) que invite a la relajación y el descanso. Favorece el almacenamiento cerrado para ocultar el desorden, armoniza colores y motivos, elige muebles bajos para despejar la vista, limita la cantidad de cuadros y marcos en las paredes…

  • Orienta la habitación según la vista

Una gran apertura al exterior puede ser un punto de partida para amueblar el dormitorio principal. Cuando estás en la cama, sin duda, siempre es agradable tener una buena vista del jardín, el cielo o simplemente tener enfrente una gran ventana que deje pasar la luz natural. Eso sí, si vives en una ciudad, es preciso protegerse de las miradas indiscretas con unas cortinas, que te proporcionen la intimidad que necesitas.

Consejo: si te gusta despertarte con la luz del sol, coloca la cama orientada al este.

  • Alíate con colores amigos

Aunque sabemos que los tonos claros y relajantes favorecen el descanso y ayudan a crear una atmósfera tranquila, lo cierto es que, con ciertas prohibiciones, como evitar los rojos demasiado pasionales, la mejor norma es elegir el color con el que ambos os sintáis a gusto y os identifique. Una buena manera de que se refleje tu personalidad, pero haciendo alguna concesión a los gustos de tu pareja, es diseñando una atmósfera ‘neutral’, con una nota de color en las telas o alfombras.

  • Intenta no vivir (ni dormir) con el armario

¿Te ha despertado alguna vez tu pareja buscando en el armario la ropa para irse a trabajar? Para que esto no ocurra, lo ideal es contar con una zona de vestidor independiente, como en esta propuesta de la interiorista Kelly Hoppen, pero si no es posible, intenta que esté lo más alejado de la cama, incluso separado por un biombo o un espejo.

  • Diseña un territorio nocturno

Si en el salón, el sofá es el rey, en un dormitorio de matrimonio, la cama ocupa este lugar preferente. Su tamaño debe adaptarse al de la habitación para permitir una buena circulación y dar respuesta a las necesidades de la pareja para dormir cómodamente. No pases por alto el cabecero, real o ‘simulado’ con pintura o papel pintado, ya que define el área de descanso y completa la decoración. Incluso puede usarse para delimitar espacios, separando la zona de dormir de un baño o vestidor o integrando mesitas de noche para ahorrar espacio.

  • Aprende a compartir colchón

La cama es el santuario del dormitorio de matrimonio y como tal debe ser cómoda y acogedora para ambos. Por eso, su elección es fundamental. Antes de nada, elige, si las dimensiones de la habitación lo permiten, un colchón ‘Super King’ (200 x 200 cm) que os dé libertad y que se ajuste tanto a vosotros (altura y peso) como a vuestra forma de dormir y gustos de confort (recuerda que hay modelos que cuentan con dos zonas). Los de Hogo (en Gunni & Trentino) son una excelente opción, ya que reducen la hormona del estrés e incrementan la producción de melatonina, la encargada de regular el sueño. Además, garantizan que dormir en él rejuvenece 15 años.

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